Semántica legendaria: brujas y cabrones, mezcla explosiva

A comienzos del siglo XVII, en la comarca navarra del Baztán, un grupo de brujas que se reunían en la cueva de Zugarramurdi fueron ajusticiadas tras un famoso auto de fé. El pradillo que hay junto a la cueva, que era donde las brujas llevaban a cabo sus ceremonias presuntamente heréticas, se llamaba “prado del cabrón” (del macho cabrío…), que en vasco se dice “aker larre”. Tal es el origen del término castellano “aquelarre”, que la RAE registra hoy como «junta o reunión nocturna de brujos y brujas, con la supuesta intervención del demonio ordinariamente en figura de macho cabrío, para sus prácticas mágicas o supersticiosas».



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