Resolvemos los problemas sobre el laísmo

Después de plantearos las dudas sobre la existencia o no de laísmos en varias frases en un post anterior, traemos ahora las soluciones. ¿Habéis tenido problemas a la hora de resolverlo? Por si acaso, aquí están las explicaciones.

A Julia la hemos visto entrar en el bar.

 ¿Hay laísmo aquí?            SÍ …….                      NO …X….

¿Por qué? 

“Julia” es el complemento directo y, por lo tanto, le corresponde el pronombre “la”. La oración es correcta.

 

La diste el disgusto de su vida.

¿Hay laísmo aquí?             SÍ …X….                   NO …….

¿Por qué?

El complemento directo de esta oración es el “el disgusto de su vida”; y la persona a la que sustituye “la” es el complemento indirecto. Por lo tanto, el pronombre que le corresponde es “le”, no “la”: Le diste el disgusto de su vida.

 

No las consideraron idóneas para el puesto.

 ¿Hay laísmo aquí?        SÍ …….                      NO …X….

¿Por qué?  

Esta oración nos informa de que hubo varias mujeres que no fueron seleccionadas para un trabajo. Las mujeres son el complemento directo. “Idóneas” forma parte de la perífrasis verbal “considerar idóneo”, no es un complemento directo… Por lo tanto, como el complemento directo es femenino plural, el pronombre será “las”.

 

Tan solo la pedí una segunda oportunidad.

 ¿Hay laísmo aquí?       SÍ …X….                   NO …….

¿Por qué?    

Lo que pedí, la “segunda oportunidad”, es el complemento directo. A quien se lo pedí, a ella, es el complemento indirecto; y, por eso, debe ser sustituido por el pronombre “le”: Tan solo le pedí una segunda oportunidad.

 

Es muy buena gente; recíbela sin problemas.

¿Hay laísmo aquí?           SÍ …….                      NO …X….

¿Por qué?  

La mujer a quien la oración exhorta a recibir es el complemento directo, por lo que, si queremos sustituirla lo haremos con el pronombre “la.

 

Esas manzanas las había apartado para ti.

¿Hay laísmo aquí?          SÍ …….                      NO …X….

¿Por qué?   

Lo que “había apartado” –esto es, “esas manzanas”– es el complemento directo. Le corresponde, por lo tanto, el pronombre “las”.

 

La besé la mano cortésmente.

¿Hay laísmo aquí?        SÍ …X….                   NO …….

¿Por qué?  

Lo que “besé” es “la mano”: complemento directo. A quien se la besé, a ella, es el complemento indirecto. Le corresponde por lo tanto, el pronombre “le”: Le besé la mano cortésmente.

 

Si las molestó, es su problema.

 ¿Hay laísmo aquí?          SÍ …X….                   NO …X….

¿Por qué?   

El verbo “molestar” es transitivo cuando el sujeto es una persona o un ser animado; y es intransitivo en el resto de los casos (por ejemplo, si lo que molesta es un ruido).

Fijaos:

¿Este señor la está molestando, señorita?    ¿Este señor le está molestando, señorita?

Quien molesta es “un señor”. Por lo tanto, en esta oración, el verbo “molestar” es transitivo y puede llevar complemento directo: “quien es molestado”; esto es una “señorita” (femenino singular), a la que corresponde el pronombre “la”.

¿No le molesta ese ruido, señorita?              ¿No la molesta es ruido, señorita?

Lo que molesta es “ese ruido”. Por lo tanto, en esta oración, el verbo “molestar” es intransitivo y NO puede llevar complemento directo. La “señorita” es, aquí, el complemento indirecto y, como tal, debe ser sustituido por “le”.

En el ejercicio que nos ocupa no sabemos si lo que molestó a las mujeres de la oración fue una persona o ser animado, u otra cosa. Y por eso no podemos saber si el pronombre que debemos utilizar es “las” o “les”. Sería “las”, de tratarse de un verbo transitivo; y “les”, si el verbo actuase como intransitivo.

            Si [el policía] las molestó, es su problema.

             Si [el comentario] les molestó [a ellas], es su problema.

Las tenía que haber invitado.

 ¿Hay laísmo aquí?         SÍ …….                      NO …X….

¿Por qué?  

La pasiva de esta oración sería: “Ellas tenían que haber sido invitadas por mí”. Eso significa que “ellas”, sustituido en la oración por “las”, sería su sujeto. Y el sujeto de una oración pasiva es el complemento directo en la oración activa correspondiente. Otra forma de verlo…

 

A mi hermana no la gusta que la traten así.

¿Hay laísmo aquí?          SÍ …X….                   NO …….

 ¿Por qué?  

Recordemos lo que vimos en el anterior “refresco” (sobre el “leísmo”), en relación con esta misma oración:

En una oración cuyo verbo es “gustar”, el sujeto gramatical es la/s cosa/s o la/s persona/s que gusta/n. Esto nos suena raro porque no es un sujeto “activo” (el que realiza la acción), sino un sujeto “pasivo” (el que recibe la acción)… Este sujeto gramatical a menudo va detrás del verbo; y, como tal sujeto gramatical, el verbo debe concordar con él.

 

 

 

 

 

En la misma oración, encontraremos un sujeto “lógico”, que no es otro que el complemento indirecto, expresado en forma de pronombre; o en forma de pronombre + forma extensa, ambas a la vez.

 

 

 

 

 

Como vemos, en ningún caso aparece algo asimilable a un complemento directo… Efectivamente, “gustar” es un verbo intransitivo; aunque al efectuarle la pregunta “qué” o “quién”, para identificar un posible complemento directo, la respuesta que se nos venga a la cabeza apunte a ese sujeto gramatical del que acabamos de hablar…

 

Por lo tanto, en la oración del ejercicio propuesto esta semana, el pronombre “la” –que sustituye a un complemento indirecto femenino– es incorrecto de todo punto. Lo correcto sería: A mi hermana no le gusta que la traten así.



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