En español, hay verbos a los que hemos ‘dinamitado’ su verdadero alcance semántico. Y a veces olvidamos que:

 

Se contrae una enfermedad, pero no se contraen méritos o logros.

Se incurre en un error pero no se incurre en un mal comportamiento.

Se perpetra un crimen, pero no se perpetra un accidente.

Se está plagado de heridas o deudas, pero no plagado de cosas positivas.

No se puede tachar de honesto a alguien; si se le tacha de algo que sea de algo ‘contundentemente malo’.

Se atesoran cualidades y bonanzas, pero no desgracias.

Y… se celebra la victoria, el éxito, lo positivo; pero no el fracaso, lo negativo, la muerte.

 

Por lo tanto, todo parece indicar que no hacemos demasiado bien al celebrar el noveno centenario del fallecimiento del conde Ansúrez. Quizás debiéramos sencillamente ‘conmemorarlo’.