El otro día, en una reunión de trabajo, escuché a una técnico decir con rotundidad y sin titubeos: Las cosas que se quieran cambiar hay que comunicarlas con tiempo.

Puede que la técnico estuviese refiriéndose a que si alguna cosa tenía la intención de cambiarse (¿de sitio?, ¿de sexo?, no sé…), debía comunicarlo con anticipación. ¡Como si las cosas estuviesen dotadas de voluntad!

Yo más bien me inclino a pensar que lo que quiso decir la interfecta fue que Las cosas que se quiera cambiar hay que comunicarlas con tiempo.

¡Ay! ¡Cómo nos gusta hablar como los que salen por la tele…!