Su señoría ilustrísima ha dictado sentencia con tres meses de retraso

y, como era de prever, su señoría ha sido sancionado.

Efectivamente, ‘su señoría’ es un juez varón. El adjetivo ilustrísima adopta género femenino por aparecer contiguo al sustantivo señoría que también es femenino, gramaticalmente hablando.

En cambio, en la forma verbal pasiva de la segunda parte de la oración –ha sido juzgado–, el participio perfecto del verbo –juzgado– sí denota la masculinidad del sujeto. Los términos ilustrísima y juzgado no están aquí ‘contiguos’ y no se condicionan el uno al otro… Y no pasa nada.

Ejemplos como éste dan buena prueba de la incuestionable existencia del llamado ‘género gramatical’, que tanto les cuesta admitir a algunos…