Los cargos, las dignidades, los tratamientos y las profesiones se escriben siempre con minúscula, tanto si aparecen acompañados del nombre propio de quien lo ostenta o desempeña, como si no.

      En la foto, el alcalde junto al arzobispo en la firma del convenio.

      No es correcto decir que el conde Pedro Ansúrez “fundó” Valladolid.

      El fiscal de Menores se entrevistó con la directora general de Infancia de la Junta de Castilla y León.

      La directora del Área de Urbanismo dirige el trabajo de los arquitectos municipales.

      El presidente del Gobierno y sus ministros de Hacienda y Fomento se entrevistaron con el rey de Marruecos.

Atreverse o no atreverse a aplicar la norma es otra cosa…