Luis Torrecilla Hernández (Cañizal, Zamora) es licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación y ha cursado estudios de doctorado en el Departamento de Historia de la Educación de la Universidad de Valladolid. Con especialidad en Orientación Educativa ha desarrollado su carrera profesional en el campo de la enseñanza y en la dirección de un gabinete psicopedagógico.

Desde los trece años vive en Valladolid, donde ha publicado diversas obras sobre historia de la educación, sobre la ciudad de Valladolid y sobre su pueblo natal. Su incursión en el campo de la narrativa se lleva a cabo en el año 2014 con su novela Punto de mira, obra editada por Éride Ediciones.

1. ¿Qué ha significado para tu carrera el salto a la ficción?

El salto a la ficción ha supuesto, por un lado, entrar en contacto con escritores que ya tienen una importante obra publicada en distintas editoriales, y por el otro la necesidad de volver a leer a los clásicos de distintas épocas y culturas para enriquecer mi lenguaje y mi forma de narrar. Acostumbrado a trabajar con instituciones como el Ayuntamiento, la Universidad o la Diputación, hacerlo con una editorial privada ha supuesto otra forma de afrontar aspectos tan importantes como la difusión y la promoción del libro. Además, la ficción me ha llevado a poner en un primer plano lo literario, es decir, el uso complejo del lenguaje para trasmitir emociones y llegar a su fondo poético.

2. ¿Qué exigencias diferentes (o iguales) plantea la tarea de documentación entre una novela como Punto de mira y un trabajo más ensayístico?

Punto de mira es una novela histórica que se fundamenta en una larga investigación sobre cómo era la cultura rural en el siglo XVIII. Desde este punto de vista no habría diferencia con un trabajo ensayístico de carácter histórico que ha de basarse igualmente en una amplia y profunda documentación si pretende ser riguroso. Las diferencias están en la forma de afrontar la ficción que ha de considerar como principal objetivo el hacer literatura contando una historia. Y esto ya son palabras mayores que muchos intentan y pocos consiguen. En el caso de la ficción no se trataría tanto de qué es lo que escribes sino en el cómo lo escribes.

3. Como escritor (de ficción), ¿qué pautas literarias o modelos has procurado seguir con Punto de mira?

Basándome en el recurso literario del manuscrito encontrado -que en el caso de Punto de mira tiene una base real- he pretendido seguir un estilo cervantino o quevedesco -hay quien ha encontrado en mi obra asociaciones con la novela picaresca- en el que los personajes de la novela se expresaran de forma parecida a como podrían hacerlo los hombres y mujeres del setecientos. A este lenguaje arcaizante le he adornado con metáforas descriptivas en un afán, no sé si logrado, de embellecerlo y hacerlo literario.

4. ¿Hasta qué punto te ha posicionado como escritor tu trabajo hasta la fecha sobre diferentes aspectos históricos de Valladolid?

Mis libros sobre Valladolid han sido una excelente plataforma para hacerme el escritor que soy o pretendo ser. Cuando se escribe, sea ficción o no ficción, se intenta llegar al lector para que entienda y goce con tu obra y eso es algo que he intentado en todos mis trabajos. Los libros que he publicado sobre Valladolid y su historia, al igual que aquellos que tratan de la historia de la educación, editados por la Universidad de Valladolid, me han familiarizado con los archivos pero también con una forma de narrar que no entiende de géneros y sí de eficacia comunicativa. Han sido un excelente entrenamiento para afrontar con alguna garantía el lenguaje literario.

5. ¿Cuál es tu relación con las redes sociales? ¿Te planteas (o no) abordarlas para promocionarte? ¿Cuánto dedicas tú como profesional a hacer crecer tu nombre personal?

Mi relación con las redes sociales es, a día de hoy, escasa. No digo nula porque al disponer de página web (www.luistorrecilla.es) y de un blog literario que actualizo cada diez días, mantengo algún contacto con lectores que leen mis artículos y que en ocasiones exponen sus puntos de vista sobre ellos.

Mi postura ante las redes sociales (Facebook, Twitter…) no es, ni puede ser de rechazo -la labor promocional de las redes es enorme para un escritor- sino la actitud de quien tiene ciertos temores a la hora de abordarlas. Temores que se basan en primer lugar en una falta de tiempo para dedicarme a la interacción prolongada con otros usuarios y en segundo lugar al “exceso de ruido” que hay en internet y que puede perjudicar el sosiego que, al menos yo, necesito para centrarme en el hecho creativo.

Como escritor, más que intentar que crezca mi nombre personal, me interesa que crezcan mis libros y que lleguen al mayor número de lectores posibles. En la búsqueda de este objetivo participo como padrino en clubes de lectura de Valladolid, también en debates sobre mis libros con lectores que solicitan mi presencia, asisto a aquellos encuentros literarios a los que soy invitado y procuro promocionar mis trabajos en todos aquellos foros que son receptivos al mundo de la cultura, como este Valladolid en su tinta

6. ¿Qué resultados estás consiguiendo con Punto de mira? ¿Volverás a abordar la ficción en trabajos futuros?

Punto de mira es una novela muy elaborada a la que he dedicado diez años de mi vida. Los resultados obtenidos son difíciles de cuantificar o valorar. Una novela necesita tiempo y es el tiempo quien al final pone cada obra en el lugar que le corresponde. En ese tiempo la promoción de la novela para que llegue a muchos lectores se hace indispensable. Un libro que no se promociona se descataloga y muere. Es por ello que plataformas como este blog de Cícero son muy importantes para dar a conocer la obra de escritores que por ser noveles en narrativa carecemos del poder mediático que otros poseen.

Sobre la segunda pregunta mi respuesta es clara: no descarto volver a abordar la ficción. De hecho tengo bastante adelantada una novela histórica ubicada en el siglo XVI. Desde la novela histórica seguiré intentando vivir con la literatura y para la literatura, pues como dice el escritor Carlos Eduardo Zavaleta “cuando uno se desposa con la literatura, no hay divorcio posible”.

7. Como “cronista de la ciudad”, ¿de qué manera defines el panorama literario (tanto el histórico como el actual) de Valladolid?

Valladolid es una ciudad que ha dado grandes nombres a la historia de la literatura y que son de sobra conocidos por todos. Como recién llegado al mundo literario observo un plantel de escritores que van a tener mucho que decir en los próximos años y a los que habrá que hacer un seguimiento en cuanto a su estilo y a su personalidad como narradores.

Es una generación nativa en internet con unos planteamientos literarios muy originales y agresivos -desde el punto de vista de la promoción y de la edición- que saben moverse con eficacia en la aldea global que es nuestro mundo, también el literario. Mis dudas están en el tiempo que esta generación dedica o dedicará a la lectura.

La “videocracia” reinante y el “ruido” en internet hacen cada vez más difícil el esfuerzo creativo e intelectual y la reflexión que suponen el acto de leer. Y sin lectura no hay escritor. Cualquier escritor o aspirante a serlo ha de partir del estímulo de determinadas lecturas que se convertirán con el tiempo y como nos decía Borges, en “una extensión de la imaginación y de la memoria”.