Miguel Garrido de Vega (O Barco de Valdeorras, Ourense, 1989) es abogado en el departamento de derecho mercantil de BDO Abogados y Asesores Tributarios, en su oficina de Barcelona. Licenciado en Derecho por la Universidad de Valladolid y con un máster en Abogacía Internacional por el Instituto Superior de Derecho y Economía (ISDE), dedica buena parte de su tiempo libre a escribir artículos de contenido jurídico en las páginas Qué Aprendemos Hoy y El Jurista, así como a actualizar su propio blog de contenido cultural, El Caballero de Tinta, que promociona a través de Facebook y Twitter. Entre otras cosas, es un gran aficionado de la literatura, así que le hemos pedido que nos recomiende cinco libros de temática jurídico-criminal para todos los amantes deeste género tan característico. Estos son sus favoritos:

 


5. El Socio (John Grisham, 1998)

De qué va: El socio de una firma de abogados estadounidense simula su muerte y roba noventa millones de dólares. Luego, huye a Brasil. Era el crimen perfecto hasta que sus antiguos compañeros deciden seguirle la pista…

Por qué leerlo: Su argumento no es novedoso, pero está bien construido y los personajes son correctos. Cuenta además con el ritmo de un thriller trepidante que sitúa la acción en varios lugares desde la perspectiva de un narrador omnisciente: Rio de Janeiro, Washington… Merece la pena darle una oportunidad por la dosis de acción e investigación criminal en el mundo de los grandes bufetes de abogados que Grisham desarrolla con éxito, creando escuela para muchas de las series policíacas más valoradas de la última década. Puede ser leído sin apenas conocimientos jurídicos.

A mayores: John Grisham es el autor más prolífico de la literatura jurídico-criminal de todos los tiempos; un abogado cuyas obras de ficción legal han alcanzado, en muchas ocasiones, el estatus de superventas. Algunas de las más notorias, como La tapadera, El cliente, Tiempo de matar o El jurado han sido adaptadas al cine con facilidad debido a la estructura dinámica y ágil de las propias novelas, a veces más parecidas a un guión que a una narración literaria.

 

4. El Bufete (Borja Martínez–Echevarría, 2012)

De qué va: La novela nos presenta a Alberto Spínola, un joven, ambicioso y brillante abogado que, nada más terminar un máster en abogacía internacional y con el éxito como única meta, se ve admitido en uno de los bufetes más importantes y prestigiosos a nivel internacional. Por otro lado, Berta Salgado es una periodista llena de instinto para las buenas noticias y dispuesta a conseguir información veraz a cualquier precio. Sus vidas se cruzan en un par de ocasiones, y desde ahí la historia a su alrededor se hará cada vez más compleja, una trama en la que aparecerán en escena actores tales como poderosos socios del despacho dispuestos a cualquier cosa o multinacionales monstruosas con oscuras intenciones.

Por qué leerlo: Si bien se trata de un libro con un argumento definido y bien orquestado, su mayor cualidad es el realismo a la hora de plantear personalidades y situaciones que bien podrían estar ocurriendo ahora mismo en cualquier ciudad del mundo. El hermético y complejo mundo de la abogacía se entremezcla con los negocios de alto nivel y el periodismo feroz, que ofrecen a un lector sin conocimientos previos en la materia un cóctel que le dejará buen sabor de boca. El autor narra el encuentro entre personajes con una moral delineada a distinto nivel y los enfrenta ante circunstancias mayúsculas que les exigirán tomar partido. Recomendable por ser un thriller con denominación de origen española y sin nada que envidiar a muchos de los grandes a nivel internacional.

A mayores: La novela es ganadora del Premio Abogados de Novela 2012, que otorga el Consejo General de la Abogacía Española y la Mutualidad de la Abogacía. Es la primera obra de su autor, Borja Martínez-Echevarría, quien, pese a haberse licenciado en Derecho, siempre ha ejercido de periodista. Su especialidad en el ámbito jurídico le ha facilitado colaborar en diarios como Expansión o El Confidencial, además de prestar asesoramiento estratégico a despachos de abogados.

 

3. Crímenes (Ferdinand von Schirach, 2009)

De qué va: Se trata de un conjunto de once relatos criminales basados en casos reales vividos por un abogado penalista, que profundizan en la naturaleza más salvaje y misteriosa del ser humano.

Por qué leerlo: Es altamente recomendable por recoger historias sobrecogedoras, terriblemente macabras y trasladárselas al lector con un estilo pulido y elegante que bucea en las verdaderas razones por las cuales una persona se puede ver impulsada a cometer crímenes atroces. Quizás una de las razones sea el morbo de saber que, en todas ellas, después de todo, subyacen hechos reales (en mayor o menor medida) detrás de los personajes y sus elaborados circuitos psicológicos.

A mayores: Ferdinand von Schirach ha ejercido como abogado penalista en Berlín durante más de viente años, hasta que un día decidió reflejar en un compendio de relatos literarios algunos de los casos más escabrosos con los que se había enfrentado a lo largo de su carrera. Además de Crímenes, el autor también ha publicado otro compendio de relatos criminales titulado Culpa y, más recientemente, su primera novela, El caso Collini. Sus obras no sólo gozan de una muy buena acogida por parte del público, sino que también cuentan con el reconocimiento de la crítica especializada.

 

2. Anatomía de un asesinato (Robert Traver, 1958)

De qué va: Un hombre que ha matado a tiros al agresor de su esposa resulta detenido y acusado de asesinato en primer grado. La acción se desarrolla dentro de un juzgado en una pequeña ciudad del Medio Oeste norteamericano, y los actores son los fiscales, los abogados defensores, el juez, el acusado y el jurado que decidirá el destino de nuestro hombre. Pero los detalles del crimen y las historias personales de los implicados son secundarios, ya que el drama del juicio criminal revela las complejas cuestiones morales que el caso conlleva y que son expuestos hasta su misma esencia. Tal vez la pregunta más difícil de contestar sea: ¿Hasta dónde es capaz de llegar un hombre para convencer a sus semejantes de que es inocente de asesinato? ¿Y cuánto será usted capaz de arriesgar para ayudarle?

Por qué leerlo: A pesar de tener ya más de medio siglo, se trata de una obra que debería ser leída sin excusas por todos los amantes de la novela negra: su milimétrica descripción de las partes del proceso y la magnífica investigación y presentación de pruebas, así como las maniobras de abogados y fiscales para influir en la sentencia del juez mediante la oratoria, la convierten en un icono de la literatura jurídico-criminal recomendado, sobre todo, para futuros abogados penalistas. Se trata de un clásico que esbozó las líneas principales por las que habrían de moverse gran parte de autores posteriores. También será una verdadera joya para quien disfrute sumergiéndose en un proceso judicial de lleno y analizando las estrategias de cada personaje como si de un juego de ajedrez se tratase; eso sí, con el sello inconfundible del sistema estadounidense.

A mayores: “Robert Traver” es el pseudónimo literario de John D. Voelker, juez norteamericano que, además de la exitosa Anatomía de un asesinato (también adaptada al cine con James Stewart en el papel principal), escribió otras obras con trasfondo legal como El testigo sonriente o El apartamento de la calle K.

 

1. Matar un ruiseñor (Harper Lee, 1960)

De qué va: Jean Louise evoca una época de su infancia en Alabama (EE UU), cuando su padre, el abogado Atticus Finch, decidió defender ante los tribunales a un hombre negro acusado de violar a una mujer blanca. Matar un ruiseñor muestra una comunidad dominada por los prejuicios raciales, la desconfianza hacia lo diferente, la rigidez de los vínculos familiares y vecinales y con un sistema judicial sin apenas garantías para la población negra.

Por qué leerlo: No en vano es una de las grandes obras de la literatura estadounidense: su tratamiento de cuestiones morales tan profundas como la justicia, la igualdad o el respeto por el prójimo es atemporal y la convierte en un clásico imprescindible para cualquiera, esté más o menos interesado en el género jurídico-criminal. Además, aborda problemas que siguen acuciando a las sociedades actuales y refleja con fidelidad las comunidades sureñas de la Norteamérica más cerrada y excluyente desde los ojos de una niña de apenas seis años. Matar un ruiseñor describe al estereotipo del abogado por excelencia, un hombre justo que cree verdaderamente en la igualdad y está dispuesto a defenderla contra viento y marea.

A mayores: Aunque es la única novela de la estadounidense Harper Lee, es una obra ganadora del premio Pulitzer en 1961, y fue llevada a la gran pantalla en 1962 de la mano del director Robert Mulligan, en una oscarizada producción protagonizada por Gregory Peck.