Inauguramos una nueva serie de recomendaciones literarias para verano; cinco libros con un vínculo común recomendados por expertos en sus materias, nacidos o actualmente ubicados en Valladolid.

Henar de la Rosa (Valladolid, 1964) imparte clases de Lengua y Literatura a alumnos de Secundaria del Colegio Amor de Dios. Esta profesora señala que, para ella, “ninguna obra literaria tiene edad”; los adolescentes pueden disfrutar de una lectura para adultos del mismo modo que gente de todas las edades continúa consumiendo libros de fantasía o “juveniles”, independientemente de haber crecido. Además, nos destaca que cinco libros le parecen “pocos” para leer en verano. Esta es su selección:

5. La sombra del viento (Carlos Ruiz Zafón, 2001)

De qué va: De joven, Daniel Sempere conoció la Biblioteca de los Libros Olvidados, desde donde se hizo con ‘La sombra del viento’, la obra del enigmático Julián Carax. Esta decisión repercute en su vida con consecuencias drásticas pasados los años, a lo largo de los cuales su obsesión por el autor y la fuerza de la historia escrita llegan a poner en peligro su propia vida.

Por qué leerlo: Es una trama que “deja buen poso en el lector” y siempre invita a continuar leyendo. Como valor añadido, la profesora destaca que “no se escribe pensando en un lector adolescente pero tiene todos los ingredientes que le seducen: niño enamorado de los libros, buen acabado técnico, metáforas en el entorno literario…”

A mayores: Con esta novela, Carlos Ruiz Zafón cosechó un importante éxito de crítica y de público y se animó a construir una saga que, a lo largo de los años, se completaría con El juego del ángel y El prisionero del año. Tras La trilogía de la niebla, el autor suma a su trayectoria una nueva serie literaria, bajo el título ‘El cementerio de los libros olvidados’, cuya cuarta y última parte aún está pendiente de publicación.

4. El señor de Ballantrae (Robert Louis Stevenson, 1889)

De qué va: El patriarca de los Ballantrae tiene un plan infalible para preservar su linaje y su apellido ante la inminente guerra civil a la que el país se asoma. Por medio de una moneda, sus dos hijos determinarán quién luchará en qué bando, con el fin de que, sin importar el lado que prevalezca, la familia y las rentas se mantengan con todos sus privilegios.

Por qué leerlo: Dentro de los clásicos, esta obra “cuenta un drama ético y político interesante con la fuerza para destruir a una familia”, perfecta metáfora de la esencia de una guerra civil. En la misma línea, la moneda simboliza “el oro que rompe los pueblos”; en la misma linea, dicha moneda terminará por romper de manera irrecuperable uno de los cristales de la casa.

A mayores: Llevada al cine con Errol Flynn en el papel principal, este clásico de aventuras ha quedado injustamente ensombrecido por otros trabajos de su reputado autor, uno de los grandes nombres de la narrativa clásica.

3. Hubo una vez otra guerra (Fernando Lalana y Luis Antonio Puente, 1988)

De qué va: Vertebrada en torno a las causas y estragos de la Guerra Civil Española, la novela alterna episodios verídicos con peripecias ficticias que se entremezclan en un pequeño pueblo de Aragón, donde cada decisión acarrea una consecuencia trágica. Emerge así una comunidad marcada por un conflicto del que, muchas veces, se prefiere callar para pasar página.

Por qué leerlo: Visión paralela del enfrentamiento armado más importante de nuestra historia reciente, la obra recoge “las reminiscencias del enfrentamiento fratricida en los juegos infantiles”, desarrolladas en una población que “aún muestra los restos de la guerra en sus paredes y en sus fachadas”. La obra supone, además, “un perfecto inicio de reflexión sobre lo que provoca una guerra”.

A mayores: Ganadora del Premio Gran Angular. Lalana es uno de los nombres más significativos dentro del panorama de la literatura infantil y juvenil, con más de cien libros a sus espaldas, entre los que destaca Morirás en Chafarinas. Esta es su primera colaboración con el oscense Luis Antonio Puente, autor de ‘Desterrado de cierzo’. El tándem se volvería a reunir, diez años después, con ‘Almogávar sin querer’.

2. El camino de Sherlock (Andrea Ferrari, 2007)

De qué va: Un adolescente de inusitada perspicacia, aguda capacidad deductiva y una devoción hacia el personaje de Sherlock Holmes se ve envuelto en la resolución de unos crímenes que asolan el barrio argentino donde vive. A la vez, tiene que enfrentarse a sus problemas de adaptación dada su excepcional inteligencia, y preocuparse por ganar el concurso “Arthur Conan Doyle”, que supondrá un viaje de fin de curso para toda su clase.

Por qué leerlo: Esta pequeña novela “invita al estudio y a la profundización del personaje original de Arthur Conan Doyle”, gracias a un texto henchido de referencias a lecturas y pasajes de los relatos originales de Sherlock Holmes. En el estilo de la escritora mexicana se recogen además voces argentinas, “todo un detalle” para la verosimilitud de una aventura ambientada en una zona porteña. Finalmente, toda la historia destila un fuerte componente de competitividad, “uno de los conflictos predilectos del lector joven”.

A mayores: Con ecos de ‘El incidente del perro a medianoche’. de Mark Haddon, esta novela de Andrea Ferrari se centra más en la vertiente policiaca que en el drama familiar que caracterizó a aquella. Su autora, que además se dedica a la música y al mundo del espectáculo, publicó una segunda parte; No es fácil ser Watson, con los mismos protagonistas. Ganadora del Premio Jaén de Literatura Juvenil.

1. Sin noticias de Gurb (Eduardo Mendoza, 1991)

De qué va: Después de no recibir noticias del paradero de su compañero Gurb, un extraterrestre afincado en Barcelona decide salir en su busca y enfrentarse a una ciudad “marciana”, marcada por el estilo de vida y las pequeñas idiosincrasias características del español de principios de los 90. A lo largo de su odisea, el protagonista adoptará distintas formas corpóreas y se empapará del espíritu del ciudadano medio, tal y como recogen las distintas entregas de su mecánico diario.

Por qué leerlo: Su estructura de diario brinda “capítulos muy cortos con acción muy condensada, que pasa muy deprisa” y que facilita enormemente su lectura. Las distintas situaciones estrafalarias consiguen “cambiar la cara de quien lee un libro ajeno a toda lógica”. Pese a sus innumerables (y en ocasiones dificiles) referencias culturales, supone un “buen primer paso para entrar en contacto con la ironía de Eduardo Mendoza”.

A mayores: Eduardo Mendoza acometió esta obra como un encargo de verano para el periódico El País, en el que publicaba por entregas las distintas aventuras del extraterrestre protagonista. El sentido del humor que ostenta también se puede encontrar en otras obras como ‘El misterio de la cripta embrujada’ o ‘El último trayecto de Horacio Dos’. En 2010, Riña de gatos le supuso el Premio Planeta.