Después de iniciar esta modesta serie mensual en mayo, volvemos a ocuparnos de un libro infantil ilustrado por un profesional vinculado a Valladolid. En esta ocasión, queremos presentaros la obra del pucelano Alberto Sobrino, autor del cartel de la Feria del Libro de Valladolid, en una obrita maravillosa y especial: Mamá me grita.

A lo largo de sus páginas, asistimos a las 24 horas de la vida de un niño común, que en primera persona narra con pocas palabras cómo su madre le reprocha cualquier cosa que hace. Sus quejas van desde las pequeñas manías típicas de alguien de su edad a caprichos e incluso facetas del comportamiento que el chaval no entiende (aún) que están mal, lo que permite que esta sea una obra esencialmente deliciosa tanto para niños como para los padres que les lean a sus hijos.

Página a página, parece que los dibujos de Alberto Sobrino siguen siempre un mismo patrón. En la hoja derecha, el muchacho juega, se porta mal, ve la televisión… en resumen, se comporta como el crío que es. Por su parte, en la hoja izquierda se encuentra una madre que grita a su retoño y le reprocha por el motivo que toque. Pero en uno de los aspectos más sutiles se ve que, conforme la historia se desarrolla, la boca de la madre va ocupando cada vez más espacio en el libro, lo que puede indicar que está (si cabe) aún más furibunda según el día avanza. ¿Quién no se sentiría identificado, como adulto, ante una persona que pierde los nervios con progresiva facilidad a medida que el chaval le desespera más y más?

Mamá me grita desprende un genial aroma de ironía y comedia en su historia, algo que también se consigue gracias a los colores y a los divertidos dibujos, casi autocaricaturescos, que emplea en el libro Sobrino, también autor de obras como Best Seller, Pájaro Feliz, Relatos para antes de levantarse o Historias tontas y otras histoiras. Por supuesto, podemos contar que la historia tiene un final feliz… ¿o no?