¿Qué son los Fotemas? La conjunción armónica de la belleza fotográfica con la cadencia ritmica de un buen poema sustenta el viaje de los dos artistas de esta particular fusión de géneros. José Luis Aller Barazón, cámara en mano; y José Manuel Bartolomé García, pluma en ristre, recorren los pueblos más representativos de la comarca Tierra de Campos de Valladolid, con el fin de construir magia lírica desde las imágenes de un carrete y los versos de un soneto.

El Tren de la Burra, un homenaje a Jorge Manrique, el progreso, la palabra “Centellada”… todo puede suscitar un texto poético surgido de lo cotidiano. Ya sea desde Medina de Rioseco, Santervás de Campos o Valderaduey, la pareja crea arte y literatura con una colección de pasajes y parajes que algún día confían en editar, ya que creen que el resultado “merece una mayor difusión”.

En palabras de Ángela Hernández, directora de la Casa Museo Zorrilla, este proyecto promovido por la Asociación Cultural Celemín “sirve de trampolín para difundir el patrimonio humano e histórico de la Tierra de Campos de Valladolid”. Poeta y fotógrafo confían en que sus Fotemas harán “justicia a esta tierra” y han adornado la jornada, además, con curiosidades y anécdotas locales de cada territorio, a partir de la deconstrucción de los pollos jurisdiccionales de lugares como Aguilar, Mayorga, Villalón y Bolaños de Campos o las diferencias entre los curvos puentes medievales y los rectos viaductos romanos.

Este sensible proyecto supone, en definitiva, el trabajo de dos hombres comprometidos que quieren” dar un grito a la sociedad y decir que la Tierra de Campos existe, viva y muerta, poblada y despoblada”. Su proyecto, dividido en cuatro sectores, recorre siempre un mismo desarrollo: comienza con “la divulgación de la geografía de Tierra de Campos”, continúa con “la identificación del paisaje por medio de fotografías” y concluye con “la lectura de poemas, cuya sensibilidad en torno al tema complementa el propósito” de ambos creadores.

El objetivo último de Fotemas es la permanencia. Sus autores pretenden ampliar así “el horizonte de quien sólo conoce este conglomerado de paisaje y paisanaje por medio de la lectura”. Gracias a su homenaje, queda inmortalizada escrita y oralmente una “circunstancia geográfica”, imprescindible “para la evocación, la memoria y la reivindicación” de Tierra de Campos. Dicha en verso, añade Ángela Hernández, se refuerza “la envergadura histórica y cultural que le es inherente”, en una nueva forma de hacer “que esta geografía, tan vinculada a nuestra idiosincrasia, perviva”.