Hay muchos tipos de poesía, pero Armando Rubén Manrique Cerrato (1970, Valladolid) tiene claro que lo suyo son los sonetos. Pueden ir dedicados a sus clásicos de la Literatura predilectos (de La Celestina a Romeo y Julieta), a sus parajes favoritos (el río Duero, el Campo Grande) o a sus personas favoritas (su familia, su padre). Con esta colección, ecléctica y a la vez uniforme, se ha presentado hoy viernes 16 de mayo de 2014 Hombre al sol, el primer libro de poemas de un hombre viajero (de París a Kazajistán) e hijo de rapsodas, concretamente, de Armando Manrique Legido.

El acto, que ha tenido lugar en la sala Narciso Alonso Cortés de la Casa Zorrilla, ha sido presentado por el rapsoda Armando Manrique (padre), más consagrado en el arte de la lírica y autor del poemario Antología rota. Versos del caminante , que ha pasado el testigo a su hijo en el actual panorama poético local. El grueso de sus textos tienen un ritmo y una rima prefijados, tal y como asume este arte Manrique hijo, pero en su libro también podemos encontrar textos más experimentales y contemporáneos. Sin ir más lejos, uno de sus capítulos está por entero compuesto del estilo de los “haikus” japoneses”, hoy más de moda entre los vates occidentales. Con esta audacia el poeta dedica nuevos modos de expresión a distintas zonas del mundo asiático y europeo… entre las que también se encuentra -por supuesto- su España y su Valladolid.

Nápoles, Roma, Salamanca, León… grandes ciudades han sido protagonistas de varios de sus textos; de los cuales se ha hecho una selección en un recital de poesía a dos voces, llevado a cabo por sendas generaciones de un mismo clan familiar que comparten un mismo amor: la pasión sincera e incondicional a los versos, a la literatura y a la vida misma.