No parece que esta fecha corresponda a ningún acontecimiento histórico importante… Según cómo se mire. Lo es (o lo fue) –importante, quiero decir– para los vallisoletanos de 1856 que, precisamente el día 20 de febrero de ese año, recibieron la noticia de que Valladolid había conseguido línea de ferrocarril, lo cual supuso el despegue económico de la ciudad y le abrió muchísimas puertas; sobre todo, la más importante, la puerta al progreso. De hecho, Valladolid ha sido una ciudad muy… “ferroviaria” hasta hace bien poco. ¿Y acaso no nos acordamos de lo que nos alegró saber que el AVE (además del Pisuerga) pasaría (y pararía) por Valladolid?