¡Ojalá la resolución de este enigma fuese más… “romántica”! Pero no. No hay prueba documental alguna que corrobore que lo de “pucelanos” nos viene de cuando un grupo de antepasados nuestros viajaron a Francia para ayudar a Juana de Arco (la… “pucelle”) en su lucha contra los ingleses…; y que, a su regreso, las gentes de aquí comenzaran a conocerles y nombrarles como “los pucelanos”, los que habían acudido en auxilio de “la Pucelle d’Arc”… Lamentablemente, esto es totalmente improbable: todo lo que acontece, deja un rastro documental. Y no es el caso. Parece que “pucelana” no es tanto un gentilicio femenino como el nombre de un tipo de cerámica o cemento, que se hizo popular en las primeras décadas del siglo XX. Por añadidura y sin lugar a dudas, lo que es notoria es su adopción y asimilación en el ámbito deportivo, fundamentalmente futbolístico, para designar a los equipos vallisoletanos y sus aficiones. ¡A conformarse tocan!

 

Para saber más: ¡Ay, Pucela!: dimes y diretes sobre los nombres de Valladolid. Cuatro y el gato, 2003. PVP 5 €